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VIH-SIDA (1)Tras el paréntesis navideño, retomo la crónica de mi experiencia con la beca de FUDEN para aprender a cooperar en Nicaragua. El miércoles, día 9, acudimos al Servicio de Epidemiología para acompañar al higienista Marvín en una capacitación de abatización al Mercado Oriental. En esta actividad participan dos “celestes”, un médico epidemiólogo del SILAIS Managua (en este caso no fue Karem Villagra sino otro médico) y el higienista, en coordinación con el técnico de higiene de la Corporación Municipal de Mercados de Managua (COMMEMA). Los “celestes” son un departamento del SILAIS que se encarga del control de la transmisión de enfermedades por vectores. Se llaman así porque van de azul celeste. En Managua hay veintidós personas trabajan en ello, doce son operativos, es decir son los encargados de las capacitaciones y control y diez se encargan de las abatizaciones.
Abatizar significa fumigar los lugares donde pueden desarrollarse las larvas de los insectos como Anopheles o Aedes que luego transmitirán enfermedades como la malaria o el dengue.

Ese día nos reunimos en la sede del COMMEMA en la zona 3 del Mercado, porque es allí donde el técnico de higiene había reunido a los comerciantes. Cuando llegamos había apenas dos personas para la charla. Nosotras, junto con dos celestes y el médico epidemiólogo, esperamos a que el técnico fuese a buscar a los comerciantes. Nos dimos cuenta de que existe una mala coordinación entre COMMEMA y MINSA, y un poco de despreocupación por parte de los técnicos de higiene del COMMEMA.
Después de unos tres cuartos de hora, pudimos iniciar la capacitación. Nos impresionó la forma de realizar la presentación y, después, el apoyo con pancartas y carteles que explican el ciclo y la forma de transmisión del mosquito Aédes. También nos gustó mucho la manera cercana de explicarse el médico y la participación de los comerciantes, mayoritariamente mujeres.
La capacitación duró aproximadamente una hora en la que se les recordó que el lunes siguiente se realizaría la abatización con su colaboración y, después de ello, en ruegos y preguntas, la gente aprovechó para quejarse de los problemas de limpieza que tienen, momento que nosotras aprovechamos para recoger esas demandas en nuestros proyectos.
De vuelta al Servicio de Epidemiología aprovechamos para hablar un poco con la enfermera epidemióloga sobre cuál es el trabajo que desempeña y su situación como mujer y enfermera. Su trabajo es menos de campo que el de sus compañeros los higienistas. Ella se encarga de recoger en unas hojas estadísticas los nuevos casos de morbimortalidad del Distrito 4, realizar un seguimiento de las muertes que se registran por enfermedad y de cuál es su fuente e indicar, también, si ha habido negligencia médica.
También nos contó, un poco, sobre su vida profesional y laboral. Contrastando su historia con otras que ya habíamos oído, parece ser que la enfermería en Nicaragua es mayoritariamente femenina. Las mujeres se casan o emparejan pronto y tienen hijos. En muchos casos es la mujer la que tiene que mantenerlos, porque muchas veces se encuentra sola. Por estos motivos, muchas de ellas deben pluriemplearse para mantener la economía familiar.
Por último, ese mismo día, sobre las 15.30, fuimos a visitar al Licenciado Vanegas al Hospital Militar. Jilma nos recomendó su visita, ya que es un enfermero que, aparte de haber sido director docente, tiene muchos conocimientos sobre las enfermedades tropicales. Personalmente tenía mucho interés por saber cómo se estructuran los estudios de enfermería y en lo referente a las enfermedades tropicales que nos hablase sobre ellas.
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